Amanda Beard

Hasta el año 1996 la joven de Irvine (California) era una gran desconocida para el público. Pocos se habían fijado en esa chica de 14 años que se presentó con un peluche en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Atlanta. Pero cuando ganó tres medallas, incluyendo una de oro en el relevo 4x100 estilos, su nombre empezó a sonar con fuerza. Era sólo el principio.
Tras unos Juegos de Sydney un poco decepcionantes, donde 'sólo' ganó un bronce en los 200 metros braza, Amanda Beard se desquitó cuatro años después. Con un cuerpo espectacular y completamente desarrollado, la nadadora se consagró como una de las estrellas del campeonato.
Dos platas y un oro le bastaron para que todo el mundo centrara sus ojos en ella. Muchos medios estuvieron rápidos y se apuntaron éxitos al sacarla muy sugerente en sus portadas. La revista Playboy también le pidió que posara desnuda, algo que la nadadora declinó.
La 'leyenda' de Amanda Beard ha crecido como la espuma dado que a la deportista le encanta entrar en el juego de la sensualidad. Según la propia nadadora, sus medallas olímpicas están guardadas en el armario de la ropa interior, donde nadie las toca. Material explosivo para los fans ávidos de morbo.
En el verano de 2004 la revista FHM eligió a Amanda para su portada, unas explosivas fotos que circularon por Internet a velocidad de vértigo. No menos sonadas fueron las imágenes que publicó Maxim, donde Amanda posó muy sensual y dejando más que patente su belleza.
Tras unos Juegos de Sydney un poco decepcionantes, donde 'sólo' ganó un bronce en los 200 metros braza, Amanda Beard se desquitó cuatro años después. Con un cuerpo espectacular y completamente desarrollado, la nadadora se consagró como una de las estrellas del campeonato.
Dos platas y un oro le bastaron para que todo el mundo centrara sus ojos en ella. Muchos medios estuvieron rápidos y se apuntaron éxitos al sacarla muy sugerente en sus portadas. La revista Playboy también le pidió que posara desnuda, algo que la nadadora declinó.
La 'leyenda' de Amanda Beard ha crecido como la espuma dado que a la deportista le encanta entrar en el juego de la sensualidad. Según la propia nadadora, sus medallas olímpicas están guardadas en el armario de la ropa interior, donde nadie las toca. Material explosivo para los fans ávidos de morbo.
En el verano de 2004 la revista FHM eligió a Amanda para su portada, unas explosivas fotos que circularon por Internet a velocidad de vértigo. No menos sonadas fueron las imágenes que publicó Maxim, donde Amanda posó muy sensual y dejando más que patente su belleza.
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